Un nudo en el estómago, una tensión que aparece de repente o una sensación de estar “fuera” de ti misma. A veces, el cuerpo parece reaccionar incluso antes de que podamos entender qué está ocurriendo. Las experiencias traumáticas no solo pueden dejar huella en nuestros recuerdos, sino también en nuestra relación con el cuerpo, en la forma en que respiramos, nos movemos y percibimos nuestro propio espacio.
En base a esto, en NaSér Psicología, centro con gran experiencia en el tratamiento del trauma, hemos incorporado a los procesos terapéuticos de nuestros pacientes la posibilidad de compaginar la terapia con sesiones de Yoga Sensible al Trauma.
Estas sesiones son impartidas por una profesional experta, avalada por el Center for Trauma and Embodiment (CFTE), y permiten reforzar aún más el trabajo corporal y somático que realizamos en nuestras sesiones terapéuticas.
¿Y qué es el Yoga Sensible al Trauma? TCTSY, por sus siglas en inglés, es una práctica corporal basada en la seguridad, la elección y el respeto al propio ritmo, es decir, ayuda a reconectar con el cuerpo sin forzar. Está dirigido a personas que han vivido un trauma y sienten desconexión, tensión, activación o malestar físico. También a quienes, aunque no convivan con una sintomatología concreta, quieren conectar con su cuerpo y construir una relación más amable, respetuosa y libre de exigencia.
A pesar de su nombre, no funciona como una clase de yoga tradicional. No se trata de aprender posturas ni de realizarlas correctamente. A través del movimiento y de la atención a las propias sensaciones, se crea un espacio en el que poder explorar el cuerpo desde la seguridad, la autonomía y la capacidad de elección.
¿Cuál es el origen del yoga sensible al trauma?
El Yoga Sensible al Trauma no nació en un estudio de yoga, sino en un centro especializado en el tratamiento del trauma.
El TCTSY fue desarrollado por David Emerson en el Trauma Center de Brookline, Massachusetts, dirigido por Bessel van der Kolk, psiquiatra conocido por sus investigaciones sobre cómo el trauma afecta al cuerpo y al cerebro y autor de El cuerpo lleva la cuenta. En 2007 se incorporó Jenn Turner, con quien se continuó desarrollando el protocolo que actualmente conocemos como TCTSY.
A través del trabajo con personas que habían vivido experiencias traumáticas, el equipo observó que algunos elementos habituales en las clases de yoga (correcciones físicas, indicaciones directivas, exposición ante el grupo, etc) podían resultar activadores de esas experiencias en lugar de contribuir a generar una sensación de seguridad.
A partir de esta observación, y escuchando las experiencias de las propias personas participantes, comenzó a desarrollarse un enfoque diferente, pensado específicamente desde la comprensión del trauma.
¿En qué se basa el yoga sensible al trauma?
El Yoga Sensible al Trauma se apoya principalmente en tres grandes áreas de conocimiento: la neurociencia del trauma, la teoría del apego y la teoría del trauma.
La neurociencia del trauma
Las experiencias traumáticas pueden influir en el funcionamiento del sistema nervioso y en la manera en que percibimos y respondemos a determinadas sensaciones corporales. Por eso, el TCTSY no se centra únicamente en aquello que pensamos o recordamos, sino también en cómo experimentamos nuestro propio cuerpo. A través del movimiento y de la atención a las sensaciones que aparecen durante la práctica, se busca favorecer progresivamente una mayor conciencia corporal.
Teoría del apego
La teoría del apego permite comprender cómo nuestras primeras relaciones y experiencias vinculares pueden influir en la manera en que nos relacionamos posteriormente con otras personas, pero también con nuestro propio cuerpo.
La teoría del trauma
Las aportaciones de especialistas como Judith Herman han señalado la importancia de recuperar la capacidad de decisión y autonomía dentro de los procesos de recuperación del trauma. Este principio ocupa un lugar central en el Yoga Sensible al Trauma.
Por eso, el TCTSY no funciona como una clase de yoga tradicional. No existen posturas correctas o incorrectas, no se realizan ajustes físicos sobre el cuerpo y la persona que facilita la sesión no corrige los movimientos.
En su lugar, las propuestas se realizan mediante invitaciones: “a tu tiempo…”, “si así lo sientes, podrías explorar…” o “si quieres, puedes probar…”. Es la propia persona quien decide, en cada momento, qué quiere hacer con su cuerpo.

¿Cómo se practica el yoga sensible al trauma?
Durante una sesión se proponen diferentes movimientos corporales que cada persona puede explorar a su propio ritmo.
No existe una única manera correcta de realizarlos ni es necesario tener experiencia previa practicando yoga. Tampoco se busca alcanzar una postura determinada.
La atención se dirige principalmente hacia aquello que sucede en el cuerpo durante el movimiento: notar una sensación, percibir una parte del cuerpo, probar una posibilidad diferente o decidir detenerse.
La persona puede elegir si realiza un movimiento, cómo lo realiza, durante cuánto tiempo o si prefiere no hacerlo. Esta posibilidad de elegir no es un elemento secundario de la práctica, sino una parte fundamental de ella.
¿Cuál es el objetivo del yoga sensible al trauma?
El Yoga Sensible al Trauma no busca mejorar la flexibilidad, conseguir relajarse ni alcanzar ningún resultado físico concreto.
Su propósito es diferente: ofrecer un espacio donde poder experimentar y practicar, a través del cuerpo, la posibilidad de tener opciones y elegir.
Para algunas personas que han vivido experiencias traumáticas, esta capacidad de decidir sobre aquello que sucede en su propio cuerpo pudo verse interrumpida o limitada.
El TCTSY propone una forma de acercarse nuevamente a las sensaciones corporales desde un contexto en el que es posible elegir. Cada una de estas pequeñas decisiones forma parte de la práctica.
Al mismo tiempo, el movimiento puede contribuir a recuperar progresivamente la conciencia corporal y la propiocepción, es decir, la capacidad de percibir nuestro cuerpo, su posición y su movimiento.
Yoga sensible al trauma y proceso terapéutico
Cuando las experiencias difíciles han afectado a la forma de percibir, sentir o relacionarse con el propio cuerpo, el Yoga Sensible al Trauma permite incorporar el movimiento y la conciencia corporal al acompañamiento psicológico.
Por ello, puede formar parte de un proceso terapéutico y complementar el trabajo realizado en terapia, ofreciendo otra vía para explorar las sensaciones corporales, la capacidad de elección y la relación con el propio cuerpo.
El modelo TCTSY cuenta con la certificación del Center for Trauma and Embodiment (CFTE), organización especializada en enfoques corporales relacionados con el trauma.
Yoga sensible al trauma en NaSér Psicología
En NaSér Psicología contamos con sesiones individualizadas de Yoga Sensible al Trauma dirigidas tanto a pacientes del centro como a personas externas que quieran acercarse a este tipo de trabajo corporal. Las sesiones son realizadas por una profesional especializada y se desarrollan respetando el ritmo y las necesidades de cada persona.
Volver a sentir el cuerpo como un lugar propio no suele ser un camino rápido ni lineal. Pero cada pequeño gesto de elección (notar, probar, decidir) puede convertirse en un paso en esa dirección: habitar el cuerpo con mayor seguridad y hacerlo a tu propio ritmo.
Además, el próximo 3 de octubre realizaremos un taller de Yoga Sensible al Trauma, para acercar esta práctica a quienes quieran conocerla y experimentarla. Será realizado por Macarena Rebollo, terapeuta de familia y traumaterapeuta y certificada en Yoga Sensible al Trauma (TCTSY).